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BUSCAN PISTAS POR EL FEROZ CRIMEN DE PATRICIA AMORÍN CAMPOS

Las
cámaras de seguridad distribuidas en el partido de La
Matanza podrían ser la clave para hallar algún dato que
lleve a los asesinos de Patricia Amorín Campos (41),
quien fue baleada en un intento de robo el viernes
pasado y falleció el lunes, después de tres días de
agonía.
La familia de la víctima está pidiendo además testigos
que hayan visto el robo que sufrió la mujer a metros de
la puerta de su casa en Habana al 6400 en Isidro
Casanova o que tengan algún datos de los dos hombres que
escaparon en un auto oscuro (se cree que en un Renault
azul modelo viejo) tras dispararle a Patricia un tiro en
la frente.
Ayer a la mañana, tras el entierro de la mujer, su
familia repetía un pedido: “Que alguien nos ayude a
encontrar alguna pista, porque queremos Justicia y que
aparezcan los asesinos”, pidió a Clarín el cuñado,
Miguel Sairs.
Todo ocurrió el viernes cerca de las 5.45 de la mañana,
cuando Patricia salía de su casa con destino a su
trabajo en una empresa metalúrgica de San Justo, en la
que trabajaba como empleada administrativa. Era el
último día que la mujer trabajaba desde la siete de la
mañana y salía temprano de su casa. El lunes, día en que
murió, tenía que empezar en su horario habitual de las
ocho. “Ella ya se había ido de casa, llegó a la esquina
y volvió porque se olvidó el celular.
Tratamos de buscarlo y apenas lo encontró salió. De
repente escuché gritos de mi hermana , un “no, no”, y
cuando bajé de casa la encontré tirada con un balazo en
la frente ”, le contó a Clarín Verónica, una de sus
hermanas.
Los ladrones dejaron tirada la cartera y el celular de
la víctima en la vereda. Allí, Verónica vio a un hombre
flaco y con gorra blanca que se subía a un auto oscuro y
viejo que lo esperaba y escapó con las luces altas
encendidas.
Verónica y otros vecinos llamaron al 911. Como la
ambulancia tardaba el cuñado decidió llevarla con su
auto. Fue hasta el hospital Paroissien, donde le
hicieron las primeras atenciones. Luego fue trasladada a
la terapia del Simplemente Evita, también en González
Catán. Allí falleció el lunes.
La familia de Patricia vive desde hace casi 50 años en
La matanza y es muy conocida en la zona. Tenía otras
tres hermanas, ella era la anteúltima y vivía con la
menor, Verónica, en la casa donde fue asesinada. “No me
quería dejar sola nunca. Era tan buena, siempre
preocupada por la familia y sus amigos. Un ángel. No
merecía lo que le pasó”, dijo su hermana menor. Lo más
doloroso para la familia es que Patricia vivía uno de
los momentos más felices de su vida: se iba a casar en
noviembre.
Estaba preparando todos los detalles de la boda.
“Estábamos todos muy contentos. Se quebraron un montón
de sueños ”, dijo su cuñado, el esposo de su hermana
mayor.
El destino había querido justamente que Patricia
conociera a su futuro marido cuando ambos cuidaban a sus
padres hace cinco años en un hospital. El papá de su
novio finalmente murió, el suyo se salvó aunque falleció
poco tiempo después. Luego vino el noviazgo y la ilusión
del casamiento, que desde el lunes quedó trunco.
Su hermana Verónica era además compañera de aventuras de
Patricia. Ambas durante 20 años se fueron juntas de
vacaciones como mochileras. “Recorrimos Perú, Bolivia y
solo nos faltaban conocer tres provincias argentinas.
Era una hermana leal, divertida, buena como pocas. Tengo
un gran dolor por su pérdida y por eso no quiero que
esto quede impune. No más víctimas, por favor ”, clamó.
La familia solicitó que aquellos que tengan datos para
aportar, ya que mucha gente se moviliza por la Avenida
Cristania a la hora en que fue baleada Patricia, lo
hagan en la Fiscalía, en la Comisaría o con la familia.
Link:
http://www.clarin.com/policiales/Buscan-pistas-testigos-asesinato-mujer_0_495550578.html
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